Si no está bien hecho, no lo hagas.
Si no es verdad, no lo digas.
Quién nos iba a decir que el lema de nuestro equipo acabaría siendo el de la compañía.
Dos reglas.
Bien simple.
Media industria incumple la primera.
La otra media, la segunda.
Nosotros montamos la empresa para no incumplir ninguna.
Igual que la guerra asimétrica es diferente a la guerra convencional,
lo que se aplica en Oriente Medio no te sirve para Sudamérica, por ejemplo.
Ni tampoco X tecnología va a funcionar igual en dos lugares completamente diferentes.
Y eso solo lo sabe el que ha pisado esos lugares y ha visto cómo funciona la cosa.
En 2022 dábamos por válidas cosas que hoy no enseñaríamos:
tácticas y maneras de operar que nos funcionaron en su día,
que en cuanto se cruzaron con la realidad de Ucrania,
dejaron de ser útiles. No se podían aplicar.
Así que hubo que sacarlas del programa y reinventarse.
Adaptar y cambiar lo que ya se sabe a lo que ahora está ocurriendo,
y aprender cosas completamente nuevas que echan por tierra lo que ya sabías.
Con todo lo que implica cambiar una doctrina, una metodología, un adiestramiento y una manera de pensar.
Las dos frases en latín del principio no son un adorno para que quede bonito.
Son la razón por la que montamos la empresa.
Porque nos hartamos.
De gente que habla o vende lo que no ha hecho.
De jefes que no tienen ni idea de lo que hay que hacer, pero aún así te siguen llevando la contraria.
De socios que dejan de responder justo cuando la cosa se pone fea.
De informes firmados por alguien que solo ve las cosas desde la barrera.
Pero, sobre todo, de gente que nunca ha pisado esos lugares y defiende férreamente que lo que dice un libro que funcionaba hace X años siga funcionando exactamente igual ahora.
Y sospechamos que tú también.
Que has trabajado con ese tipo de persona.
O peor aún,
que has contratado a ese tipo de persona.
Y seguramente, mientras leías esto, te haya venido alguna cara a la cabeza.
Es simple:
la gente paga por algo que no puede hacer,
no sabe hacer,
o no tiene tiempo de hacer.
Y quiere que salga bien, a la primera y sin ruido.
Por eso se contrata a John Wick y no a Johnny English.
Pero como estar harto no es un modelo de negocio,
lo que hicimos con ese cabreo fue empezar a traer experiencia de los diferentes lugares donde trabajamos.
E irnos a donde se decide de verdad.
Desde 2022, eso es Ucrania.
Y desde entonces la regla es la misma para todo:
lo que enseñamos, lo que asesoramos y lo que validamos
tiene que sobrevivir allí primero.
Lo que no sobrevive, lo descartamos.
De ahí salen las tres únicas cosas que hacemos:
Y para eso estamos.
No para contarte historias.
